jueves, 21 de marzo de 2013

El canto de la sirena



El canto de la sirena
Son las 12 pm. Estoy sentada en una roca océano adentro en una playa australiana. Acurrucada sobre mis rodillas recuerdo todo lo que paso en el día... Recuerdo... que 12 horas atrás en el colegio me decían, “que nadie te quiere” mientras que jugaban con mis lentes y mi coleta del pelo, las cuales ellos me habían sacado a la fuerza,  yo llorando les rogaba que me las dieran pero no me hacían caso hasta que no se aburrían. Parecía que no iba a tener fin esta pesadilla. -¡Me siento tan avergonzada de quien soy! ¡Desearía ser otra persona!
Yo me encuentro llorando como si me arrancaran el alma, así es como me siento, cuando de repente alguien sale del agua, se sienta a mi lado y me mira curiosamente. Yo detengo mi llanto y me limpio los ojos, parecía ser una chica pero ella no tenía piernas, esto era muy irreal, ella observándome muy atenta mente secó una lágrima de mi mejilla, me miro fijo a los ojos y comenzó a entonar una dulce y potencial melodía. Todos mis sentidos se agudizaron todo lo que podía sentir era hermoso. Ella me dijo ¿por qué lloras tan tristemente dulce niña? Entonces yo le conté todo lo que me estaba pasando, ella me dijo que me amara como soy porque yo tenía una enorme fuerza interior, y eso era la que la había atraído hacia mí, también me conto que no solía acercarse a los humanos, pero yo era un caso único.
Charlamos durante horas y horas. Lloramos y reímos juntas hasta que mis padres vinieron corriendo a buscarme preocupados, quedamos en encontrarnos todos los días a las 17 pm, hora a la que yo salía del colegio. Día tras día nuestra amistad fue creciendo, la tortura que era el colegio seguía igual pero ya no me importaba porque ella creaba en mi rostro una sonrisa invencible. Hoy todo fue diferente porque al encontrarnos no nos saludamos de manera normal sino que nos besamos los labios incansablemente toda la tarde, fue muy raro ninguna de las dos emitió opinión sobre lo ocurrido, sentí unas mariposas en mi alma, era impresionante. Hoy le dije a mi familia que estaba enamorada de una sirena y le conté todo lo que sucedía en el colegio. Así comenzaron los gritos, histéricamente todos gritaban y me atacaban, amenazándome con internarme en un psiquiátrico ya que yo estaba enamorada de una criatura mitológica que supuesta mente no existe, pero lo que era aun peor es que es una mujer, eso sí que no lo toleraron, me dijeron que estaba faltando a la naturaleza y que me iba a pudrir en el infierno. Llorando desesperadamente fui a la playa como de costumbre a encontrarme con la hermosa sirena a quien yo apodaba como Melodie, ella no estaba y me puse a llamarla como loca, me tire al océano y nade muy profundo, cuando ya no aguantaba más el aire la vi y trate de gritar su nombre, entrando una bocanada de agua en mi. Entonces comencé a marearme y ella me saco del agua, trato de salvarme pero ya era muy tarde. Recuerdo que su cara reflejaba una enorme tristeza que me comía el alma. Con mi último aliento le dije, te amo, sos lo más hermoso que me paso en la vida, por favor anda al océano, a lo más profundo y deja mi cuerpo allí, así podre descansar en paz, te amo dulce Melodia llenaste mi alma...
Desde entonces se puede escuchar la voz de Melodie saliendo de esa roca…

ESCRITO POR: $hoph1Moon 

jueves, 26 de julio de 2012



   ¿Caperucita roja? 

Cuenta la historia que hace tiempo hubo un matrimonio de una muy poderosa bruja llamada Artemisa  y un poderoso hechicero llamado Darkness. Ellos tenían el plan de conquistar al mundo, estaban haciendo una poción mágica para hacer un chicle que les diera el poder de dominar a cada ser que se metiera ese chicle en la boca. Pero de repente ingresaron a su casa unos agentes “Ombú” (encargados de los criminales más peligrosos), los cuales los metieron en prisión. Pero los agentes cometieron un error, los pusieron juntos en una celda, lo cual les dio la oportunidad de idear un plan para escapar. Darkness conjuró un hechizo que lo transformó en una dulce abuelita y a Artemisa en una niñita. Esta última con una tela roja se hizo una capa, a la cual  conjuró el poder de la dulzura y luego le bordó el nombre de Caperucita Roja. Le robaron la llave al guardia que se había dormido y se escaparon. Luego de ello, robaron una camioneta a la cual Artemisa la decoró con rosas rojas, mariposas negras y lianas de la selva. Pusieron la camioneta en marcha, se comieron una barra de chocolate y tiraron el papel en el camino. Ellos se dirigieron a un pueblito llamado Hood, donde Darkness saco su barita y conjuro una casita de lo más tierna pero con un sótano muy macabro donde podrían ser ellos mismos.  Artemisa compró un local donde pusieron una panadería en la que también vendían golosinas.
Mientras tanto, en la prisión “Ombú” investigaban sobre la fuga de ambos. De repente encontraron el envoltorio del chocolate que habían tirado cerca de Hood y eso les dio sospechas de que se encontraban ahí. Y por eso mandaron a El Lobo (un agente encargado  de encontrar a Artemisa y Darkness).
El Lobo comenzó su búsqueda y empezó a ingresar casa por casa pero en ninguna había rastros de ninguno de ellos, hasta que de repente entró una casa de apariencia muy siniestra, y comenzó a sospechar, pues en esa casa vivían, un carpintero llamado Orneldo y una repostera llamada Gertrudis, estos tenían un aspecto muy raro y su casa era oscura y misteriosa. El Lobo tomó nota de cada uno de los detalles de la conversación que tuvo con ambos, además de grabarla, claro. El siguió recorriendo las casas.  Llegó a la última,  la cual le resultó interesante, porque era una casita muy dulce, en es eso se dijo a si mismo ¡seguro que aquí no es! Al ingresar se encontró con una abuelita y una niña. Él se sacó su sombrero y  le preguntó a la niña  _ “¿Cómo te llamas?” A lo cual ella le contestó muy tímidamente “_Roja, mi nombre es Caperucita Roja.” El Lobo comenzó a hacerle preguntas a ambas, entonces le preguntó a Roja “¿Cómo te llevas con tus compañeros de clase?” Ella se quedó pensando, pues nunca había ido a una escuela, por eso no sabía que se sentía; entonces contestó lo que ella siempre sintió hacia los niños que iban felices al colegio y que la habían atormentado con insultos durante su niñez “_Esos niños ingenuos no me llegan ni a los talones y encima se burlan de mi.” El Lobo quedo pensativo, ese comentario le había resultado muy cruel para la dulzura que aparentaba esa pequeña niña, el sintió un escalofrió en el cuello y tuvo un mal presentimiento. Pero de todas maneras concluyó la entrevista y se fue.
Enseguida Artemisa y Darkness corrieron a su sótano a continuar con su plan maestro, hicieron 1.000.000 de chicles y luego empezaron de nuevo a hacer la poción. Comenzaron a buscar cosas en libros muy antiguos,  a mezclar ingredientes y  a hacer ritos. 
Mientras tanto, El Lobo estaba por llegar a su casa cuando se dio cuenta que había olvidado su sombrero, entonces se dio media vuelta y regresó a la casa de Caperucita Roja y la Abuelita. Cuando llegó a la casa golpeó, pero no le contestó nadie, miró por la ventana principal y no vio a nadie. En eso se le ocurre mirar por la ventana del sótano. Entonces se encontró con Artemisa y Darkness envolviendo chicles. El Lobo quedó impactado y pidió refuerzos, para que los arrestaran,  mientras que el apoyo llegaba él se quedó vigilando que no se movieran de ahí. Cuando llegaron los refuerzos se metieron en la casa cuidadosamente y los sorprendieron. Mientras trataban de esposarlos Artemisa dijo un conjuro que convertiría el cuerpo de los agentes en cenizas pero su alma seguiría viviendo, de repente El Cazador (un agente Ombú) sacó un escudo que reflejó el hechizo en Artemisa y Darkness. Ellos se desvanecieron…
El Lobo y El Cazador fueron premiados por su buen trabajo, ya que nunca más Artemisa y Darkness iban a molestar a la humanidad.
PD: Pero esto es lo que se dice, no es todo como lo conté, sólo te hice creer que era una historia, pero no es así. Aunque no parezca, esto es verdad, la magia existe, esto no es sólo una historia, porque yo sigo aquí, nadie me ve, pero yo sí los veo y creo en mí.
Artemisa…


ESCRITO POR: $hoph1Moon