¿Caperucita roja?
Cuenta la historia que hace tiempo hubo un matrimonio de una
muy poderosa bruja llamada Artemisa y un
poderoso hechicero llamado Darkness. Ellos tenían el plan de conquistar al
mundo, estaban haciendo una poción mágica para hacer un chicle que les diera el
poder de dominar a cada ser que se metiera ese chicle en la boca. Pero de
repente ingresaron a su casa unos agentes “Ombú” (encargados de los criminales
más peligrosos), los cuales los metieron en prisión. Pero los agentes
cometieron un error, los pusieron juntos en una celda, lo cual les dio la
oportunidad de idear un plan para escapar. Darkness conjuró un hechizo que lo
transformó en una dulce abuelita y a Artemisa en una niñita. Esta última con
una tela roja se hizo una capa, a la cual
conjuró el poder de la dulzura y luego le bordó el nombre de Caperucita
Roja. Le robaron la llave al guardia que se había dormido y se escaparon. Luego
de ello, robaron una camioneta a la cual Artemisa la decoró con rosas rojas,
mariposas negras y lianas de la selva. Pusieron la camioneta en marcha, se
comieron una barra de chocolate y tiraron el papel en el camino. Ellos se
dirigieron a un pueblito llamado Hood, donde Darkness saco su barita y conjuro
una casita de lo más tierna pero con un sótano muy macabro donde podrían ser
ellos mismos. Artemisa compró un local
donde pusieron una panadería en la que también vendían golosinas.
Mientras tanto, en la prisión “Ombú” investigaban sobre la
fuga de ambos. De repente encontraron el envoltorio del chocolate que habían
tirado cerca de Hood y eso les dio sospechas de que se encontraban ahí. Y por
eso mandaron a El Lobo (un agente encargado
de encontrar a Artemisa y Darkness).
El Lobo comenzó su búsqueda y empezó a ingresar casa por casa
pero en ninguna había rastros de ninguno de ellos, hasta que de repente entró una
casa de apariencia muy siniestra, y comenzó a sospechar, pues en esa casa
vivían, un carpintero llamado Orneldo y una repostera llamada Gertrudis, estos
tenían un aspecto muy raro y su casa era oscura y misteriosa. El Lobo tomó nota
de cada uno de los detalles de la conversación que tuvo con ambos, además de
grabarla, claro. El siguió recorriendo las casas. Llegó a la última, la cual le resultó interesante, porque era una
casita muy dulce, en es eso se dijo a si mismo ¡seguro que aquí no es! Al
ingresar se encontró con una abuelita y una niña. Él se sacó su sombrero y le preguntó a la niña _ “¿Cómo te llamas?” A lo cual ella le
contestó muy tímidamente “_Roja, mi nombre es Caperucita Roja.” El Lobo comenzó
a hacerle preguntas a ambas, entonces le preguntó a Roja “¿Cómo te llevas con
tus compañeros de clase?” Ella se quedó pensando, pues nunca había ido a una
escuela, por eso no sabía que se sentía; entonces contestó lo que ella siempre
sintió hacia los niños que iban felices al colegio y que la habían atormentado con
insultos durante su niñez “_Esos niños ingenuos no me llegan ni a los talones y
encima se burlan de mi.” El Lobo quedo pensativo, ese comentario le había resultado
muy cruel para la dulzura que aparentaba esa pequeña niña, el sintió un
escalofrió en el cuello y tuvo un mal presentimiento. Pero de todas maneras
concluyó la entrevista y se fue.
Enseguida Artemisa y Darkness corrieron a su sótano a
continuar con su plan maestro, hicieron 1.000.000 de chicles y luego empezaron
de nuevo a hacer la poción. Comenzaron a buscar cosas en libros muy
antiguos, a mezclar ingredientes y a hacer ritos.
Mientras tanto, El Lobo estaba por llegar a su casa cuando se
dio cuenta que había olvidado su sombrero, entonces se dio media vuelta y
regresó a la casa de Caperucita Roja y la Abuelita. Cuando llegó a la casa
golpeó, pero no le contestó nadie, miró por la ventana principal y no vio a
nadie. En eso se le ocurre mirar por la ventana del sótano. Entonces se
encontró con Artemisa y Darkness envolviendo chicles. El Lobo quedó impactado y
pidió refuerzos, para que los arrestaran, mientras que el apoyo llegaba él se quedó
vigilando que no se movieran de ahí. Cuando llegaron los refuerzos se metieron
en la casa cuidadosamente y los sorprendieron. Mientras trataban de esposarlos
Artemisa dijo un conjuro que convertiría el cuerpo de los agentes en cenizas
pero su alma seguiría viviendo, de repente El Cazador (un agente Ombú) sacó un
escudo que reflejó el hechizo en Artemisa y Darkness. Ellos se desvanecieron…
El Lobo y El Cazador fueron premiados por su buen trabajo,
ya que nunca más Artemisa y Darkness iban a molestar a la humanidad.
PD: Pero esto es lo que se dice, no es todo como lo conté,
sólo te hice creer que era una historia, pero no es así. Aunque no parezca,
esto es verdad, la magia existe, esto no es sólo una historia, porque yo sigo
aquí, nadie me ve, pero yo sí los veo y creo en mí.
ESCRITO POR: $hoph1Moon
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